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Descubre las maravillas ecoturísticas de Argentina

A la zona fronteriza que colinda con los países de más al norte, los argentinos le llaman Litoral. Así sucede con las célebres Cataratas de Iguazú, situadas en la Triple Frontera (Argentina-Brasil-Paraguay). Los numerosos saltos de la parte argentina pertenecen a la provincia de Misiones, cuyo nombre se debe a los restos arquitectónicos de las Misiones Jesuítas, convertidas en Patrimonio de la Humanidad. Las provincias siguientes a la izquierda son Corrientes, Chaco y Formosa.

En todas ellas existen unos Parques Naturales poco conocidos, que son continuidad del parque Cataratas de Iguazú, pues la naturaleza no tiene fronteras y se interrelaciona. Todos tienen aspectos en común en cuanto a configuración, en tanto forman parte de la cuenca del gran río Paraná, y a la vez son muy distintos. Su enorme atractivo permite un turismo de aventura para viajeros que desean un contacto con una naturaleza muy prístina, lejos de la aglomeración turística. Así que vamos a conocer el Corredor Ecoturístico del Litoral Norte argentino.

ESTEROS DEL IBERÁ

Hace miles de años, el río Paraná recorría esta extensa región plana trazando enormes meandros. Por causas geológicas se fue retirando y dejó miles de lagunas que fueron anegadas por las torrenciales lluvias subtropicales de la región. Ello configuró una reserva de vida silvestre de un millón de hectáreas, la mayor de Argentina: una joya ecológica de importancia mundial, al nivel del famoso pantanal de Brasil. Aunque me atrevería a decir que mucho más, pues este es alimentado por ríos cargados de contaminación agroquímica, mientras los Esteros del Iberá están formados exclusivamente por agua pura de lluvia, en claro honor a su nombre, pues Iberá significa en guaraní «agua brillante». Ciertamente, lo primero que me llamó la atención fue la claridad de sus aguas, se veía el fondo con gran variedad de plantas acuáticas de colores y peces pastando.

A pesar de haber poca densidad humana, los que allí viven basaban la supervivencia en la caza, la pesca y la ganadería, esquilmando toda la fauna. Por suerte, el gobierno ha podido ir variando esa visión depredadora por otra basada en la compatibilidad entre conservación y producción, contando con la inestimable ayuda del millonario norteamericano Douglas Tompkins, que mediante su fundación CLT (Conservation Land Trust) compra extensas propiedades que dona al Estado, a la vez que reintroducen especies autóctonas desaparecidas. Hoy ya existe la suficiente conciencia como para saber que el ecoturismo es más rentable que otras nefastas acciones. Por ejemplo, una de las experiencias más sorprendentes de mi vida fue el paseo en barca tirada por caballo, donde un lugareño agarró su potente caballo y, atando una cuerda a las bridas, nos dio un paseo inolvidable por dentro del estero. Y como esta, hay muchas actividades para disfrutar de la naturaleza sin dañarla.

Impacta la mansedumbre de las aves y demás animales, que permiten el acercamiento para ser apreciados y fotografiados sin necesidad de grandes teleobjetivos. Ya no ven al humano como un enemigo, sino como un ser del entorno, que no les mata, que no les ataca. Lo que prima es la experiencia de contacto con la naturaleza sin masificación turística alguna.

BAÑADO DE LA ESTRELLA

La mayoría de las maravillas de la naturaleza se han ido formando a lo largo de miles o millones de años, pero esta existe desde hace solo 70. En la década de los años sesenta, el río Pilcomayo, que lleva mucho limo en suspensión, formó un dique que desvió parte de sus aguas hacia grandes llanuras de la provincia de Formosa. Miles de hectáreas se vieron inundadas de forma permanente y la vida cambió. Rodales de bosques en lo que era una llanura semiárida murieron, pero su tronco de madera dura aún sirve de soporte a enredaderas que surgen del agua y le dan nueva vida con formaciones fantasmagóricas denominadas champales. Mientras, sobre la superficie acuática, bosques de palmeras caranday se han adaptado perfectamente a este humedal, el segundo más grande de Argentina.

Este sitio es de gran importancia desde el punto de vista ornitológico; y justamente uno de sus atractivos es navegar a pértiga para ir descubriendo a simple vista multitud de aves.

De momento, es un gran lugar para viajeros que les gusta los lugares recónditos. Aun cuando posee una infraestructura turística básica, el Bañado de la Estrella fue elegido este año como una de la 7 Maravillas Naturales Argentinas, en un concurso donde votaron más de un millón de personas.

EL IMPENETRABLE

En la contigua provincia de Chaco se encuentra este Parque Natural de nombre desafiante, debido a su cobertura vegetal densa y cerrada, con especies de arbustos espinosos donde es casi imposible salirse de los caminos marcados. También hay diversidad de humedales. Con todo ello, el lugar tiene la fascinación de los ambientes no explorados en su totalidad.

Su dificultad ha propiciado que se conserven especies de animales seriamente amenazadas como el yaguareté (jaguar), el tatú carreta (el armadillo más grande del mundo, una auténtica reliquia de animal antediluviano) o el oso hormiguero. Las principales especies de árboles son: el quebracho (como su nombre indica quebra-hacha es de madera durísima) y el palo borracho, que recibe ese nombre porque su tronco se hincha enormemente para almacenar líquido.

Para llegar hasta este sitio es preciso entrar por el Centro de Interpretación en Miraflores, donde el visitante recibirá toda clase de información. Desde allí hay 60 km de pista que se debería hacer en un vehículo todoterreno. El alojamiento se encuentra en las localidades cercanas de Miraflores y Juan José Castelli. La comida es excelente y resulta interesante también la artesanía de los indígenas wichis.

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